Se ha visto que el amor físico ha invadido todas las ciencias,
procediendo en el particular con esa tiranía que perpetuamente le
caracteriza.
El gusto, como facultad más prudente, más moderada, aunque no
menos activa; el gusto, decimos, ha llegado al mismo fin con una
lentitud que asegura la duración de favorable éxito.
Más adelante describiremos los progresos del gusto; pero aquí desde
luego podemos fijar la atención acerca de sus deleites, que siempre
destacan y se encuentran colocados en cuadros magníficos, a lo que las
ciencias todas han contribuido. De esto puede convencerse cualquiera,
sin violentar la imaginación, al asistir a banquetes suntuosos, en
estancias ricamente adornadas, cubiertas de espejos, pinturas,
esculturas y flores; con la atmósfera embalsamada de aromas y
fragancias, el aire inundado por torrentes de armonía y sonidos
melodiosos, y formando parte principal de la concurrencia, mujeres
hermosas y hechiceras, ricamente ataviadas.

(Del libro LA FISIOLOGÍA DEL GUSTO de B.Savarin)