
Con la colaboración de Xavier Moret
EL PAÍS - 01-08-2
EL ACEITE
- Aceite: Líquido graso que se obtiene de diferentes semillas o frutos, siempre a través de la presión.
- Aceite de oliva: Aceite que se extrae del fruto del olivo, la oliva.
- Aceite de oliva virgen: 1) Aceite obtenido por procedimientos mecánicos o por otros medios físicos que no produzcan alteración del líquido. 2) Aceite que sale de la oliva por primera presión del molino y sin los repasos en prensa con agua caliente.
- Aceite de oliva extra virgen: Yo pensaba que se podía ser virgen, pero que lo de ser extra virgen debía de ser la repera. Pues no, señores, en el aceite sí que se da el extra virgen, que es el máximo distintivo de calidad. Además, en España tenemos los mejores.
- Aceto balsámico - vinagre de Módena: Vinagre originario de la región italiana de Emilia Romagna, y sobre todo de la ciudad de Módena, que se obtiene a partir de un mosto de uva cocida que sufre un proceso natural de fermentación y oxidación muy complejos, que se lleva a cabo en toneles de roble, castaño y enebro, entre otros. Es uno de los mitos actuales de la gastronomía. Hay que advertir, sin embargo, que el vinagre de Módena que encontramos en la mayoría de supermercados es un vinagre normalito, sofisticado con un jarabe oscuro como el de un flan al caramelo y algún estabilizante. Esto no significa que sea malo, pero no tiene nada que ver con el auténtico; para serlo, tiene que llevar en la etiqueta la palabra tradicional. Lo elaboran empresas familiares con medios artesanales y hay quien dice que sólo se hacen unos 3.000 litros por año; otros elevan la cifra a 6.000, pero lo importante es que es una producción limitadísima. Como es lógico, el precio es también diferente. Una manera fantástica de degustar el aceto balsámico es con fresas. Sí, sí, no se me asusten, vinagre con fresas, una receta bastante normal en Italia. Unas hojas de albahaca redondearán este postre estival.
- Aditivo: Sustancia que se añade a algunos alimentos con diferentes fines: para texturizar, para conservar, para colorear, etcétera. Hay trescientos sesenta y cinco, pero sólo se utilizan más o menos la mitad. Es uno de las mayores líos del mundo de la alimentación y una bola de nieve difícil de detener. Los aditivos son las famosas E que todo el mundo detesta, pero hay que advertir que no todos son malos, ni mucho menos. Aproximadamente el 50% son tan naturales como la sal; las gelatinas, que provienen de algas; las celulosas, del mundo vegetal; las pectinas, de las frutas, etcétera. La cuestión es quién le pone el cascabel al gato y aclara al público el desaguisado de tantos años, ya que hay aditivos que no son ni naturales ni buenos y también hay quien hace cosas malas con buenos aditivos. Aquí radica el problema, puesto que no tienen por qué pagar justos por pecadores.
- Adria: A) Compañía de aviación de Eslovenia. B) Marca de caravanas, una de las más famosas del mundo. C) Agrupación francesa para el desarrollo y la investigación alimentarias. D) Circuito de carreras en la provincia de Rovigo, en Italia. E) Hotel de la ciudad de Praga. Que quede claro que no tengo nada que ver con ninguna de ellas.
- Agar-agar: Gelificantes de la familia de los hidrocoloides. Vale que suena a rollo, pero de vez en cuando no va mal un poco de conocimiento científico. En lenguaje llano, esta gelatina, que proviene de las algas, es la responsable de que desde 1998 se pueda hacer gelatina caliente, una de las técnicas creadas en El Bulli que ha revolucionado el mundo de la gelées. Y pensar que los científicos sabían desde hace años que el agar-agar no funde hasta 90º centígrados. Esto demuestra lo lejos que estaba el mundo de la ciencia del de la cocina.
Agua
- Agua: Siempre que hablaba de los productos más importantes de la cocina solía nombrar la sal, la leche y sus derivados, los huevos, el azúcar, la harina y alguno más, pero nunca nombraba el agua, quizás porque no lo consideraba un producto en sí. Debido a mi colaboración con la Bienal de Valencia, en la que el año que viene el leitmotiv será el agua, me he dado cuenta de lo importante que es y que en la cocina está a la altura de la creación del fuego y de la utilización de la sal. Es seguramente el primer ingrediente de la historia y presenta la característica de ser el único, o por lo menos de los muy pocos, productos incoloros de la cocina.
- Aire: Lo que respiramos, bueno, por lo menos una parte de lo que respiramos, porque hoy en día, con tanta contaminación, ya no sabemos ni qué respiramos. Es también una textura nueva de El Bulli que ha sido objeto de mucho cachondeo. Se trata de una textura muy aérea y por esto le pusimos aire y no eira. ¿Y qué diferencia hay entre un aire y una espuma en cocina? Veamos: si echan gel a la bañera y la llenan de agua se formará un aire por encima del líquido. Si, por el contrario, se ponen espuma de afeitar en la mano obtendrán la textura de la espuma. ¿Cómo se hace el aire? Pues se coge un líquido con lecitina (en algunos productos, como la zanahoria, la remolacha o la manzana, no hace falta), se agita con un turmix poco a poco y se va formando el aire. La espuma, por su parte, merecería un capítulo entero.
- Albedo: Nombre que se da a la parte blanca que hay entre la piel y los gajos del limón. No se suele utilizar, pero si la blanqueamos y la hervimos con un poco de azúcar durante unos diez minutos, la escurrimos y la pasamos por el túrmix junto con nata y mantequilla, obtendremos uno de los purés más maravillosos que yo he probado.
- Alginato: Es un producto gelificante que se obtiene de un tipo de algas. Si se mezcla con un jugo o un puré liquido en la proporción adecuada, y se introduce a continuación en agua calcificada, da unas esferas sólidas por fuera y líquidas por dentro. A esta técnica, utilizada en El Bulli, la llamamos sferificación, sin e. Ya sé que suena a chino, pero me hacía ilusión que conocieran esta técnica, una de nuestras preferidas. Permite hacer, por ejemplo, cosas tan originales como un caviar de melón, un huevo de espárragos o una yema de mango.
- Alma: Algo muy necesario para cocinar y que no suele aparecer en las recetas. Se cocina con las manos, con la técnica, con el corazón, con la pasión, con el cariño, con la reflexión, con la razón, con el cerebro... y también con el alma. ¿Qué es el alma? Pues es lo que hace que un plato hecho con los mismos ingredientes, la misma técnica y el mismo cariño salga a veces diferente. Los japoneses, con su filosofía zen, son únicos en este concepto.
- Amankila: Uno de los hoteles más fabulosos del mundo, al menos para mí. El precio también lo es, pero lo recomiendo a quien quiera hacerse un buen regalo. Pertenece a la cadena Amanresort y está en la isla de Bali, cerca del pueblo de Manggis. El hotel está situado en lo alto de una colina que lo convierte en un mirador fantástico, cuenta con un servicio excelente y tiene sólo treinta y cuatro habitaciones. Tiene cuatro piscinas, dos restaurantes, un bar, una zona de masajes, una biblioteca, playa... y todo envuelto en un lujo asiático, con mucha sensibilidad; nada que ver con el muchas veces cargante lujo occidental. Y es sólo para sesenta y ocho personas como máximo. Cuando estás allí, sientes como si el Índico fuera sólo para ti. Si Bali es la isla de los dioses, el Amankila es el templo de la tranquilidad. Si no desean ir tan lejos, la misma cadena tiene en Marraquech el hotel Amanjena.
Cacao: Semilla de la que se obtiene el chocolate, uno de los productos elaborados más versátiles que hay en la cocina, si no el que más. Bueno, en honor a la verdad deberíamos hablar de un producto de la cocina dulce o de la pastelería, más que de la cocina salada. Aunque vino de América, el chocolate tal como hoy lo conocemos es mucho más reciente, sobre todo el templado, que es el que permite moldear el chocolate, hacer bombones, etcétera. El cacao es el producto del que se extrae el polvo de cacao y la manteca de cacao. El chocolate negro lleva polvo de cacao, manteca de cacao y azúcar, pero el blanco sólo manteca de cacao, azúcar y leche en polvo. Espero que me haya explicado bien y no haya sido un cacao. Una
idea para los que les gusta el café y el chocolate: mezclen al café caliente chocolate de 70% amargo, 2/3 de café sin azúcar, 1/3 de chocolate negro, lo dejan enfriar y se lo beben. Es perfecto para los amantes del amargo. Si no lo son, pues pongan azúcar a voluntad. Otra idea: coja unas rebanadas de pan bien finas, las tuesta al grill, ponga encima de ellas unos trocitos de chocolate negro, sal gruesa y aceite de oliva. Tendrá un grato recuerdo de la infancia; por lo menos yo lo tengo cuando las como.
- Café: ¿Producto que se bebe al final de la comida? ¿O es al principio del desayuno? Es un buen ejemplo para indicar que todo es relativo, aunque si diéramos un café como principio de un menú degustación nos tacharían de locos. Sin embargo, millones de personas toman café con un desayuno completo, de los de huevos y bacón; es decir, tan consistente como puede ser un almuerzo ligero. Esta contradicción nos muestra que hay muchas costumbres que al analizarlas nos descolocan, cosa que no está nada mal. Un granizado de café rápido se hace con café, azúcar y cubitos. Tritúrelo todo con un turmix y, si quiere ser original, añádale un poquito de menta.
- Carême, Marie-Antoine: Uno de los nombres imprescindibles de la historia de la gastronomía, junto a Brillant-Savarin, Escoffier y otros. Nació en 1784, su padre le abandonó a los 10 años y a esa edad empezó a trabajar en una taberna. A los 16 entró en Chez Bailly, la pastelería más importante del París de la época. Sin saber ni leer ni escribir, se aficionó a la arquitectura y tras descubrir que tenía un gran talento para el dibujo, lo trasladó al oficio de pastelero, realizando espectaculares montajes en los que reproducía en azúcar grandes obras de arquitectura. En 1804 abrió su pastelería en la Rue de la Paix y entre 1813 y 1814 perfeccionó su cocina al lado de grandes cocineros de la época, convirtiéndose en un chef muy completo. Cocinó para Talleyrand, para el zar Alejandro I, para Jorge IV y para el barón Rothschild. Su tratado L'art de la cuisine française au XIXe siècle (1833-1834) fue muy vanguardista en su época y supone un punto de inflexión en la historia de la cocina.
- Catálogo: 1. Enumeración del trabajo de un creativo, fechado y datado.
2. Lista ordenada de productos varios. Hay catálogos hasta de tornillos, pero increíblemente no los hay de cocina y la mayoría de recetas no están fechadas. Esto hace que nos planteemos preguntas como las siguientes: ¿Cuándo se hizo el primer huevo frito? ¿Y la primera tortilla? ¿Cuál fue primero, la plana o la francesa? ¿Y qué fue primero, el flan o la crema? Al ser los platos efímeros, y al no tenerlos fechados, se hace muy difícil hablar de estilos, de movimientos o de épocas en la alta cocina. Tampoco resulta fácil trazar una cronología a corto plazo en la cocina tradicional, ya que un margen de uno o dos años puede cambiar el orden de muchas opiniones. ¡Ah! Esto no es culpa de nadie, pero sería fantástico para las próximas generaciones que pusiéramos fecha en las recetas.
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